martes, 17 de abril de 2012

And may the odds be ever in your favor

El día domingo por la noche me sentí molesta. No, triste. Todo comenzó cuando debíamos salir a cenar con un compañero de trabajo de mi padre; Jesús y su esposa. Me había puesto una falda, tuve que quitármela porque mi madre detesta mis piernas con su vida y alma, son cortas, a diferencia de las de mi hermana que son delgadas y casi torneadas. Las mías son como las de un bebé; cortas y algo grandes. ¡No soy alta!
Después de cambiarme me puse el vaquero que más me gusta. Y al llegar sorprendí a mi madre en el baño, diciéndome que no debía decir que quería estudiar, y que estaba estudiando actualmente. 


— No lo sé. Inventa algo, pero no digas que estás estudiando cosmetología, dijo tu padre.
— ¿Qué? ¡Claro! Diré que soy una chica responsable y muy, muy inteligente que desea con su alma estudiar medicina. ¿Qué podría ser? ¿dermatóloga?
— No tienes porque decir eso...
— Claro, ya.

Me eché al sofá y comencé a llorar en silencio. Fue terrible, apenas me había maquillado y había quedado perfecto. La vista se me nubló, no por las lágrimas, sino porque llevaba puestos unas lentillas. Son circle lenses, me encantan, por cierto. Color verde, pero se inclinan más hacia un grisáceo cuando las llevo puestas.

Además, las lágrimas fueron innecesarias, nunca me preguntaron a qué quería dedicarme. Sin embargo, el tiempo aquí será largo y probablemente volvamos a ver a ese hombre y su esposa. Personas muy sencillas, agradables, a decir verdad. Llevaban unos pocos meses de casados o un año, no lo recuerdo. Deseé estar sentada allí con alguien que me tomara de la mano y que pudieran ver que yo también llevo un anillo de matrimonio. Parece un sueño dorado. Soñar estar casada pero no poder, o no querer. 

Cené salmón y de postre un helado. El helado era de cereza, fresa y vainilla. Om nom nom nom...



~

Desde entonces no he hecho nada interesante. Pero, quiero ''recapitular'' otros días. Como el día que fuimos al mercado flotante, o a los elefantes, o al templo de los tigres con los monjes. Increíble.


Floating Market







 Estábamos a punto de ser mojados. ¡Feliz Songkran!







Peces, peces, peces y más peces.

Riding an elephant








Helado de coco en un coco. Un coco es un coco. Duh.



Tiger temple





Estaba muy, muy, muy seguro que podía lamerse la cola.





Intenté tocarlo, pero corrió. :(




A el si pude tocarlo, aunque parecía estar en modo vibración. Brrr, brrr. Luego, me di cuenta que vibran para espantarse a los insectos, como las moscas. #Derp




Lo siento, es que me enamoré de este animalito, no tengo la menor idea de que sea, alguien me dijo que podía ser un yak. Pero, creo que esos tienen cabello-pelo largo. Y sonreía. 


Tuve una amena charla con este pájaro.





El camino a la paz. No hay nada más simple que seguir esos pasos.


~



Sin embargo, en otra ocasión pudimos al Grand Palace, una serie de palacios, son muchísimas fotos, pero me gusta esta en especial, es como la ''foto del recuerdo''.



~

Prometí escribir una entrada, en especial para Wen, porque me la pidió por Skype. Aquí ya han salido los Juegos del Hambre, y cada vez que lo escucho en la calle o en la misma televisión pienso en ella. La extraño tanto como a Sam o Daniela. Las necesito aquí, porque si llegase a conocer a alguien más, no sería como ustedes. Estoy eternamente agradecida de que Wen haya comenzado a utilizar Skype por mi. No hemos tenido oportunidad de mantener una llamada o una vídeo llamada, pero estoy segura que en cuanto me establezca en el departamento, y tenga más privacidad, la haremos. Quiero saber qué ha sucedido allá. Quiero saber si están bien o están mal. Siento que ya ha pasado mucho tiempo y tan solo ha sido una semana y media. 

Por ahora mi introducción ha sido la de una chica a la que le gusta la aventura, y viajar. Conocer. Pero, por otro lado me he mostrado como la chica que no puede cumplir sus sueños, que a cada instante que parece avanzar, viene un tornado y la derrumba. Las cosas son así, avanzar un paso y caer dos, avanzar otro y caer dos. Así me sucede. Siempre. Tengo miedo de un día no poder subir un escalón, el último y rendirme. No quiero rendirme. 

Por otro lado, quiero que sepan que, si me llegasen a necesitar, volvería. Que esto no es el fin, sino el principio. Dijimos que el 2012 sería un año nuevo, un año para cambiar. Y aquí estamos, tomando distintos caminos que al final nos llevaran a uno solo. Quiero vivir con ustedes, quiero tener veinte gatos y cuatro perros; Bebé, París, Bó y Tea. Podría llevar a Loba, pero para cuando volvamos a vernos estará muy grande, y tendrá que estar con su nueva familia (Lobo y sus bebés, si tienen claro, duh). Incluso, con mi nueva mascota, que aún no la tengo pero estoy pensando en un conejo o un hurón. 

El pronóstico dice que el día en que nos volvamos a ver será cálido, agradable. Y vamos a sorprendernos. Tomaremos una taza de café y volveremos a nuestro placer, el cigarro. Al día siguiente, iremos a Portal, manejaremos como locas y más tarde, saldremos a caminar o andar en motocicleta como niñas de campo. Será perfecto. Y entonces, no podré pasar por alto ningún fin de semana. 

Asia me cambió la vida en una semana. Es todo lo que esperaba. Y lo que necesito.

Por cierto, es probable que vaya a India o a Indonesia. Meditaré sobre los errores que he cometido antes. Y agradeceré poder conocer una parte del mundo que no creí que existía.

La gon kaah!





No hay comentarios:

Publicar un comentario