Bang Rak, Bangkok, Tailandia.
Domingo, 29 de abril, 2012
09:03 p.m.
09:03 p.m.
Estuve a tan solo un paso de escribir la entrada más conmovedora y necesaria como base a mi esfuerzo. Sin embargo, consideré unos segundos que una entrada tan fuerte, y dura no sería la más apropiada para mi. Las palabras estuvieron a punto de ser publicadas e iba a quedar como una pobre necesitada de atención, de la pobre que si no hace algo, morirá.
Veinte, veinte es mi número. Es mi meta. ¿Podré cumplirlo? No tengo la más mínima idea. Solo espero que sí.
Parte de lo que iba a publicar, quiero escribirlo, necesito escribirlo:
Si deseo ser el _____ de alguien, tengo que cumplirlo. Si quiero que me ______ , tengo que cumplirlo. Si _________ todo, tengo que cumplirlo. Si me encantaría tener muchos _______ a mi lado, tengo que cumplirlo. Si quiero ______ en esas prendas, tengo que cumplirlo. Si quiero cambiar mi vida, tengo que cumplirlo. No quiero quedarme más tiempo viendo como la situación, con el pasar de los días, se vuelve pesada y aburrida. Dolorosa.
Me cansé de escribir, escribir y escribir y no actuar. Porque al caer rompo con todas mis promesas. Como ayer y hoy. Quiero mandar a la mierda a todos por un tiempo, a todo. Y, después, poder recompensarlo con mi trabajo. Con mi esfuerzo. ¿Dónde quedó esa fuerza de voluntad que me llevó a recibir tantos halagos en un día? Mierda, me sentía tan bien ser el centro de su atención, recibir una que otra caricia a mi mejilla o a mi cabello. No me hacían sentir nada bien los: ''así eres hermosa, esta eres tú, así te quiero''. ¡A la misma mierda con eso! Yo NO soy feliz. NO LO SOY. El día de mañana, y el que sigue y sigue quiero serlo.
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